EL
CAMPO ESTÁ LLENO DE TESORO!!!
Porque donde está vuestro
tesoro, allí estará vuestro corazón. Lucas 12:34
En otras palabras donde está
lo que queremos, anhela y amamos, allí estaremos presentes. Actualmente para
conseguir algunos alimentos en nuestro país, para tenerlos, debemos de hacer
ciertas colas e invertir un dinero para obtener ese producto.
Jesús narra la parábola del
tesoro escondido en Mateo 13:44 un versículo pero a la vez tan poderoso. Dice: Además, el reino de los cielos es
semejante a un tesoro escondido en un campo, el cual un hombre halla, y lo
esconde de nuevo; y gozoso por ello va y vende todo lo que tiene, y compra
aquel campo.
Me da curiosidad varias cosas de este pasaje. Describámoslo por partes,
viendo quizás todos los puntos de vista:
a) Primero
dice que lo celestial es un tesoro escondido. Es cierto aquello que mas vale,
que es mejor es lo mas difícil de conseguir. Así ejemplifica Jesús el reino.
b) Un hombre
halló ese tesoro en un campo. No se describe que tipo de campo es, tampoco que
tipo de siembra había, y si era un campo vacío. No se sabe. Pero este hombre lo
hallo. Puedes haber 2 manera en que lo haya hallado: el primero porque estaba
trabajando y lo encontró. Lo segundo es que iba pasando por cierto lugar del
campo y lo vio.
c) Algo
que me sorprende de este pasaje es que el hombre esconde de nuevo el tesoro (ya
estaba escondido). Mi pregunta es: Porque lo escondió? Será que era muy grande?
Había un jefe que lo estuviera supervisando? Si es otro aunque sea toma un
parte y se lo lleva. Pero no hizo esto!!!
d) Este
hombre tuvo gozo dice la palabra, vendió todo lo que tenia y fue y compro el
campo. Por qué vender todo? Definitivamente el campo tenia que estar lleno del
tesoro.
¿Qué representa ese tesoro? Es
el Espíritu Santo, ese es el mayor tesoro que se nos ha dado, aparte de la vida
eterna. Puedo imaginar por un momento las actitudes de este hombre yendo rápido
a vender todas sus pertenencias para comprar este campo. A quien se lo compró
no dice la palabra, pero el énfasis no está a quien se lo compró, sino el
precio que tuvo que pagar para tener el campo donde se encontraba el tesoro. Claro
está que sus pertenencias no podían ser mayores que el valor de este campo
lleno del tesoro.
Lo mismo nos pasa día a día,
tenemos que ir a vender nuestros deseos carnales (despojados) para encontrar
cada día la presencia de Dios. El Espíritu Santo nos anhela celosamente,
nosotros también anhelémosle cada día.
Dios
bendiga tu día!!!
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