martes, 14 de agosto de 2012


EL CAMPO ESTÁ LLENO DE TESORO!!!

Porque donde está vuestro tesoro, allí estará vuestro corazón. Lucas 12:34
En otras palabras donde está lo que queremos, anhela y amamos, allí estaremos presentes. Actualmente para conseguir algunos alimentos en nuestro país, para tenerlos, debemos de hacer ciertas colas e invertir un dinero para obtener ese producto.

Jesús narra la parábola del tesoro escondido en Mateo 13:44 un versículo pero a la vez tan poderoso. Dice: Además, el reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo, el cual un hombre halla, y lo esconde de nuevo; y gozoso por ello va y vende todo lo que tiene, y compra aquel campo.

Me da curiosidad varias cosas de este pasaje. Describámoslo por partes, viendo quizás todos los puntos de vista:

a)    Primero dice que lo celestial es un tesoro escondido. Es cierto aquello que mas vale, que es mejor es lo mas difícil de conseguir. Así ejemplifica Jesús el reino.

b)    Un hombre halló ese tesoro en un campo. No se describe que tipo de campo es, tampoco que tipo de siembra había, y si era un campo vacío. No se sabe. Pero este hombre lo hallo. Puedes haber 2 manera en que lo haya hallado: el primero porque estaba trabajando y lo encontró. Lo segundo es que iba pasando por cierto lugar del campo y lo vio.

c)    Algo que me sorprende de este pasaje es que el hombre esconde de nuevo el tesoro (ya estaba escondido). Mi pregunta es: Porque lo escondió? Será que era muy grande? Había un jefe que lo estuviera supervisando? Si es otro aunque sea toma un parte y se lo lleva. Pero no hizo esto!!!

d)    Este hombre tuvo gozo dice la palabra, vendió todo lo que tenia y fue y compro el campo. Por qué vender todo? Definitivamente el campo tenia que estar lleno del tesoro.

¿Qué representa ese tesoro? Es el Espíritu Santo, ese es el mayor tesoro que se nos ha dado, aparte de la vida eterna. Puedo imaginar por un momento las actitudes de este hombre yendo rápido a vender todas sus pertenencias para comprar este campo. A quien se lo compró no dice la palabra, pero el énfasis no está a quien se lo compró, sino el precio que tuvo que pagar para tener el campo donde se encontraba el tesoro. Claro está que sus pertenencias no podían ser mayores que el valor de este campo lleno del tesoro.

Lo mismo nos pasa día a día, tenemos que ir a vender nuestros deseos carnales (despojados) para encontrar cada día la presencia de Dios. El Espíritu Santo nos anhela celosamente, nosotros también anhelémosle cada día.

Dios bendiga tu día!!!

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