1 Reyes 18:20-40
Esta historia de la palabra llama la
atención por varias características importantes que se reflejan en el poder de
una oración.
El
pueblo de Israel estaban claudicando entre quien era su Dios. Si Jehová o Baal.
Afortunadamente quedaba un varón de Dios llamado Elías que reunió a este pueblo
no solo para que tomara una decisión, sino para que vieran con sus propios ojos
quien era Jehová. Elías comenzó a dar una propuesta poco común. La idea
consistía en que debían tomar un buey y ponerlo sobre leña sin fuego. Cada uno
según sus creencias tenía que invocar a su Dios.
Los
de Baal comenzaron a invocar a su Dios alrededor, daban gritos, clamaban y
hacían hasta sacrificios derramando sangre sobre ellos. Pero algo curioso es
que no había ninguna voz, ninguna respuesta de parte de sus dioses. Nadie
escuchaba nada aun en sus gritos frenéticos. ¿Este tipo de sacrificios está
mal? Por supuesto. Actualmente en las diferentes culturas a nivel mundial
podemos ver como los pueblos ofrecen sacrificios. En Proverbios 15:8 dice: el
sacrificio de los impío es abominación a Jehová; mas la oración de los rectos
es su gozo. “El señor no busca un sacrificio, busca una oración sincera”.
Elías
cumpliendo con el compromiso preparó su buey, pero aun con más dificultades
(incluyendo agua). Cuando llegó el momento del holocausto Elías hizo algo
diferente que los de Baal. Este varón de
Dios hizo una oración donde expresaba (V36-37):
1. Jehová
Dios de Abraham, Isaac y de Israel, sea hoy manifiesto que tu eres Dios de
Israel.
2. Y
que yo soy tu siervo. Algo importante en esta expresión es que para que Elías
le dijera al señor que se hiciese manifiesto era porque tenía una autoridad
delegada.
3. Y
que por mandato tuyo he hecho estas cosas. Las cosas de Elías no era cosas de
ocurrencias. Todo era dirigido por el señor.
4. Elías
le pidió a Jehová que respondiera para que el pueblo lo conociera. Y que Jehová
volvía a él, el corazón de ellos.
Una
oración corta pero poderosa… ocurrió lo que tenía que ocurrir: Cayó fuego de
Jehová y consumió el holocausto, la leña, las piedras y el polvo, y aun lamió
el agua que estaba en la zanja. Impresionante si hay duda de que Dios puede
consumir algo llámese lo que sea leamos diariamente este versículo (38) de este
pasaje. No sé qué tiene que consumir Dios en estos momentos en tu vida, pero tu
oración hará descender ese fuego.
El
propósito de esta historia era que el pueblo de Baal se volviera al Dios de
Elías (Jehová). Así ocurrió. Este pueblo se postró y dijeron: Jehová es el
Dios.
Jehová
es el Dios dirán aquellos que te persiguen, aquellos que no tienen el
conocimiento de la verdad… oremos, oremos y oremos porque fuego descenderá y
caerá. Los bomberos tendrán que venir para apagar ese fuego.
La
oración eficaz del justo puede mucho. Santiago 5:16
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