miércoles, 19 de septiembre de 2012

                                                 QUE  VENGAN  LOS  BOMBEROS!!!

1 Reyes 18:20-40

Esta historia de la palabra llama la atención por varias características importantes que se reflejan en el poder de una oración.

El pueblo de Israel estaban claudicando entre quien era su Dios. Si Jehová o Baal. Afortunadamente quedaba un varón de Dios llamado Elías que reunió a este pueblo no solo para que tomara una decisión, sino para que vieran con sus propios ojos quien era Jehová. Elías comenzó a dar una propuesta poco común. La idea consistía en que debían tomar un buey y ponerlo sobre leña sin fuego. Cada uno según sus creencias tenía que invocar a su Dios.

Los de Baal comenzaron a invocar a su Dios alrededor, daban gritos, clamaban y hacían hasta sacrificios derramando sangre sobre ellos. Pero algo curioso es que no había ninguna voz, ninguna respuesta de parte de sus dioses. Nadie escuchaba nada aun en sus gritos frenéticos. ¿Este tipo de sacrificios está mal? Por supuesto. Actualmente en las diferentes culturas a nivel mundial podemos ver como los pueblos ofrecen sacrificios. En Proverbios 15:8 dice: el sacrificio de los impío es abominación a Jehová; mas la oración de los rectos es su gozo. “El señor no busca un sacrificio, busca una oración sincera”.

Elías cumpliendo con el compromiso preparó su buey, pero aun con más dificultades (incluyendo agua). Cuando llegó el momento del holocausto Elías hizo algo diferente  que los de Baal. Este varón de Dios hizo una oración donde expresaba (V36-37): 

1.    Jehová Dios de Abraham, Isaac y de Israel, sea hoy manifiesto que tu eres Dios de Israel. 

2.    Y que yo soy tu siervo. Algo importante en esta expresión es que para que Elías le dijera al señor que se hiciese manifiesto era porque tenía una autoridad delegada. 

3.    Y que por mandato tuyo he hecho estas cosas. Las cosas de Elías no era cosas de ocurrencias. Todo era dirigido por el señor.

4.    Elías le pidió a Jehová que respondiera para que el pueblo lo conociera. Y que Jehová volvía a él, el corazón de ellos.

Una oración corta pero poderosa… ocurrió lo que tenía que ocurrir: Cayó fuego de Jehová y consumió el holocausto, la leña, las piedras y el polvo, y aun lamió el agua que estaba en la zanja. Impresionante si hay duda de que Dios puede consumir algo llámese lo que sea leamos diariamente este versículo (38) de este pasaje. No sé qué tiene que consumir Dios en estos momentos en tu vida, pero tu oración hará descender ese fuego. 

El propósito de esta historia era que el pueblo de Baal se volviera al Dios de Elías (Jehová). Así ocurrió. Este pueblo se postró y dijeron: Jehová es el Dios. 

Jehová es el Dios dirán aquellos que te persiguen, aquellos que no tienen el conocimiento de la verdad… oremos, oremos y oremos porque fuego descenderá y caerá. Los bomberos tendrán que venir para apagar ese fuego.

La oración eficaz del justo puede mucho. Santiago 5:16

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